miércoles, 28 de septiembre de 2011

El hombre que soñaba con ser sireno

Durante el otoño de 1990 y tantos aquel hombre decidió dar una vuelta de tuerca a su vida. Se encontraba sólo, su familia le había abandonado, o no tenía familia. (No lo sé, nunca hablaba de ello con nadie). Tenía preocupados a sus vecinos, nunca se le oyó palabra, salvo cuando venía a mi pescadería. Sin embargo en sus labios siempre se esbozaba una sonrisa y en sus ojos había una chispa de vida. Nadie entendía qué pasaba y por qué era feliz aquel solitario.

Desde hacía unos meses salía a la calle exclusivamente a comprar comida, pero regresaba a casa, contentísimo, para seguir haciendo lo que quisiera que estaba haciendo. Por la noche la luz de su piso se veía encendida constantemente. ¿Qué estaría haciendo?, se preguntaban los viandantes.

Hasta hoy. Esta mañana llegó a mi pescadería y me dijo:
- "¡He encontrado la solución!, ¡Sígueme!"
Le encontré raro, como sudoroso y con dificultad para hablar, y además yo estaba trabajando, pero la expectación era tal, que cerré la puerta con llave sin mirar si había clientes y le seguí a trompicones. Llegué a su casa, que más bien parecía un auténtico laboratorio ya que tenía multitud de chismes y objetos raros por todas partes: Probetas, latas de sardinas, ollas, espinas de pescados, algas, etc. sin olvidarme  de los distintos cacharros al fuego que exhalaban humos de distintos colores. Aquello tan destartalado parecía que iba a estallar de un momento a otro. Todo el piso se encontraba igual ¿Cómo podía vivir ese hombre así? Cuando me miró fijamente y exclamó:

- ¡Pescadero, he encontrado la solución!- me repitió abriendo y cerrando mucho la boca y los ojos parecían que se le iban a salir de las cuencas.
-No me llamo así, pero dime por qué tanto alboroto- ¿para qué discutir con él sobre los nombres y eso?, yo quería saber qué pasaba y por qué .

Me explicó que, desde hacía un tiempo, su hermano le regaló una lata de sardinas, una de ellas parecía que hablaba y no se la pudo comer. Tanto es así que pronto fue su única compañía y comenzaron a entablar amistad. La sardina le hablaba del mar y de los peces, de lo bien que se vivía allí, lo poco que llovía y los pocos incendios que se originaban, que no había tsunamis, ni terremotos que perturbaran la paz de los habitantes, que no había mucho ruido, ni viento y que era un auténtico paraíso. Él le contaba a la sardina que la ciudad no es tan divertida como nos quieren hacer creer y que allí se suelen comer a pececitos como ella, que menos mal que  hablaron que si no, se la come. (Ya ves qué conversación va a tener un hombre que no tiene apenas vida en la ciudad).

El caso es que la sardina le convenció para que se fuera al mar con ella para empezar una nueva vida. La cuestión que se le planteó era la misma que se nos plantea a nosotros¿Pero cómo sobreviviría este tipo en el mar?, para eso estaba trabajando tanto tiempo, me dijo. Había analizado con lupa, microscopio, cocido, frito, exprimido y troceado miles de pescados. Iba al mar incluso cuando llovía para encontrar especímenes parlantes como su amiga. En vano. Al final, con mucho esfuerzo, horas, dinero y ayudas sardineras consiguió encontrar la solución de chiripa, que era besar a la sardina. ¿Esa era la solución?, ¡qué chasco!, ¿para eso tanto tinglado?. Bueno, parece que a veces las cosas son más simples de lo que nos imaginamos en un principio.

Me confesó que al fin, ayer, antes de dormir, se despidió de la sardina con un beso, (cosas raras que hace la soledad) y, al día siguiente, o sea hoy por la mañana, descubrió que tenía un tono grisáceo y un brillo inusual en la piel, que tenía dificultad para hablar y que sus últimas palabras humanas las quería gastar con el pescadero que de tantos víveres le había provisto.

Unos minutos después aquel hombre me dijo que le llevara al mar con su amiga porque ya no tenía nada que hacer en la ciudad. Los cargué en mi coche, a ella en una maceta, la lata se le había quedado pequeña por alguna inexplicable razón, y a él en el asiento del copiloto. Era una situación lamentable, porque no paraban de moverse. El uno se agitaba, la otra crecía. No me esperaba dos metamorfosis en mi coche, si os soy sincero. Llegamos a la bahía y en este estado llegaron ambos.



Poco despúes se metieron en el mar y los perdí de vista. Me quedé un rato pensando si esto no había sido un sueño y al rato me levanté porque me llamaban al teléfono móvil.

-¡Pescadero, que me has dejado encerrado!- gritó la voz de uno de mis clientes habituales.
-No me llamo así- le contesté, pero decidí disculparme por mi error, mi nombre daba igual- Perdóname, ya voy a abrirte. No te vas a creer lo que me acaba de pasar... 

Cuadros Contados

Voy a inaugurar una sección en este blog, a la que voy a llamar Cuadros Contados. Me propongo contar lo que sucede en cuadros que me llaman la atención, sin atender a referencias específicas, ni intentar ser fiel a la verdad, y mucho menos a la intención del autor. De hecho  propongo inventarme completamente la historia e invitar a que el lector haga lo mismo cuando vea un cuadro.
Os pongo un ejemplo:
Dinamismo de un perro con correa


¿Qué se ve en este cuadro de Giacomo Balla?. Se ve un intento de representar el movimiento y la velocidad de un instante en el tiempo en el acto de pasear al perro. Balla pertenece al futurismo, por lo que la preocupación por la velocidad, tiempo, energía, fuerza, etc que proviene de la aparición y difusión de los nuevos medios de transporte, le hace experimentar con estas formas y temas en sus obras artísticas. Sin embargo, una persona, que no ha estudiado el futurismo, que ni siquiera lo ubica en el tiempo, a lo mejor ve en este cuadro un perro huyendo de sus propias patas porque le dan un miedo terrible (¡Y a quién no!).
Mi idea es escribir pequeños relatos e imaginar las historias que pueden suceder en esos cuadros, pasar un rato divertido, ejercitar la imaginación y que  pasemos un rato agradable.

viernes, 23 de septiembre de 2011

viernes, 2 de septiembre de 2011

¿Cómo controlar a las masas eficazmente?

¿Me decís que queréis controlar a las masas y no sabéis cómo hacerlo?, ¿queréis manejar a vuestro antojo a una o dos personas que normalmente no os harían caso? estas preguntas y muchas más tienen una solución tremendamente fácil. Muchos intentan controlarnos a través de los medios, controlando lo que vemos, lo que oímos, lo que creemos, etc, pero no se dan cuenta de que así no van a llegar a ningún lado.
¿Cuál será la solución para poder controlar a base de bien?

Solución: Caramelos Pez para adultos.
Caramelos Pez aún para niños

Cuando los niños se ponen histéricos y no hay quien los soporte, se recurre al método infalible de los caramelos pez, o los huevos kinder. Sea lo que sea, cosas con cosas dentro, parece que a los niños se les controlo así. Cuando son bebés se utilizan sonajeros (cosas con cosas dentro). Pero cuando son adultos ese tipo de objetos no sirven, salvo a Antonio Machín que le controlan unas maracas (porque son cosas con cosas dentro).
Entonces surge la pregunta ¿qué hacer entonces para tener controlados a los adultos, con la excepción de A. Machín?, ¿como podemos hacer para adultos esos caramelos infantiles?, ¿es que digievolucionan?. 
Tranquilos que viene ya la respuesta. Es muy sencillo. Cojan personas reales, que no sirvan y se les corta casi toda la cabeza (pero ¡ojo! ha de ser casi, si no no funciona) y después rellénenlos con cosas de adultos: dinero, iphones, etc. ¡Los adultos serán incapaces de resistirse ante tales caramelos pez evolucionados!

Sé que esta idea puede parecer muy loca, pero la Universidad de Columbia ha sacado prototipos que pronto estarán a la venta en el mercado. Dos ejemplos de los cien que ya se están estudiando.

Nick casi decapitado de Harry Potter.

Benicio del Toro en Sin City.
La escena de la película es un poco salvaje, para verla + 18 click aqui


¡Se autorrellenan solos! Si estos dos ejemplos no os valen, la otra opción es intentar robarle las maracas a A. Machín o mirar al Hipnosapo un ratito.

Testimonios

He recibido miles de cartas con relación a la entrada Superpoderes. No las he podido leer todas, pero pronto lo haré. Son cartas de personas que o flipan en colores como yo, o son incapaces de hacerlo y me piden consejo o dinero para que les venda el poder.

Os voy a poner ejemplos de esas cartas.

Aquí va la de doña Eusebia que escribe desde Murcia:

"Estimado Daniel,
He leído con atención su blog y me parece muy interesante como aborda el tema de Flipar en colores. Reconozco que desde hace tiempo a mi me pasaba algo parecido y no sabía ponerle nombre, su entrada me ha dado la respuesta y se lo agradezco. Adjunto un pastel como muestra de gratitud en el momento en que el superpoder decidió manifestárseme"

Gracias doña Eulalia, el pastel estaba muy rico pero no tenía color ninguno. La próxima vez espérese hasta que deje de flipar en colores porque el superpoder modifica la realidad, usted creía ver colores en el pastel, pero no era así. Estaba un poco soso visualmente hablando, pero muy rico. Gracias.Un abrazo muy fuerte.

Otro día adjunto más cartas. Por hoy es suficiente.


¿Qué superpoder elegirías tú?

Hola muchachos. No sé vosotros, pero yo de pequeño, y no tan pequeño, he jugado con mis amigos a ver quién elegía el superpoder más genial posible. Con el tiempo he ido transformando mi parecer, he pasado por muchos superpoderes y me quedo con el de Flipar en colores.

Es genial poder teletransportarse y no tener que usar el metro y metro ligero para poder llegar a casa. Sería increíble poder volar y ver a las personas como hormigas o como si estuvieras viendo el documental Home.

Imagen del documental Home
Alucinaría si fuera el hombre invisible para poder meterle el dedo en el ojo a mi peor enemigo, es decir a mi mejor amigo. O a mi mejor amigo, mi peor enemigo. Extraordinario poder tener la voz más potente del universo y superar a Adam López. Pero flipar en colores es flipar en colores.

¿Qué es flipar en colores?: un superpoder chulísimo.
¿Cuándo se flipa en colores?: Es espontáneo se empieza a flipar cuando al superpoder le apetece manifestarse.
¿Cómo y dónde se flipa en colores?:  flipar en colores se da en situaciones cotidianas como andar por la calle. Vas caminando por la calle y de repente observas una mancha de color tal que así. 
Monet nos presta esta imagen

Esas manchas  poco a poco se extienden por toda la estancia, calle, universo, dependiendo de dónde se encuentre el sujeto que tiene el privilegio de gozar de este superpoder, configurando el entorno y transformándolo completamente.

¿Todos podemos flipar en colores?: No lo sé, yo sí puedo, pero creo que no todos podemos.

Ventajas: Es un poder inútil de por sí, pero gracias a él se puede ver el mundo con colores que antes eran inimaginables.
Inconvenientes:  El propio sujeto no puede ver manchas en su propio cuerpo.

El mundo flipado en colores




¿Por qué me hacen hacer esto?

Una gran videopregunta.
Hace tiempo vi el vídeo de este niño, llamémosle Mr. M, en Youtube y me entró una necesidad imperiosa de darle una salida. ¡Esto lo tiene que conocer el mundo!, ¿Qué hago?, ¿Cómo hago para que llegue hasta el último rincón del planeta?. Para mi crear este blog ha supuesto una catarsis. ¡Ya sé qué hacer!,  ponerlo por aquí.


Sin embargo este tipo de vídeos suelen tener una parte triste. Este niño, cuando crezca y sea un adulto con pelo en pecho, verá este vídeo e intentará borrarlo como sea. 

Mr. M: ¿Papá por qué me grabaste?, ¿no te dio vergüenza?, ¿querías arruinarme la vida?

Al padre (madre o gato) que grabase el vídeo esa vergüenza no la padeció, simplemente padeció unas ganas locas de grabar, sin pensar en las consecuencias, a su niñito comestible del alma. ¿Esos padres se arrepentirán de arruinar la vida de su hijo?  es una pregunta que aún no tiene respuesta, pero la tendrá en un futuro.


A lo que iba. El niño futuro intentará borrar dicho vídeo pero no podrá puesto que ya se han encargado miles de internautas de descargárselo y ponerlo en sus páginas personales. A ver cómo se controla eso.

Mr Mofletus no podrá hacer nada, sólo le quedará el consuelo de ser el niño con los mofletes más grandes del universo, por encima incluso de los Gusiluz horrorosos. Ese tipo de mofletes que preocupan a los médicos de todo el mundo.
Gusiluz horroroso
                                                              

Una última cuestión. ¿No era mejor, digo yo, dejar la cámara quieta, reposando sobre la mesa, silla, etc, si Mr. M no se iba a mover en todo el vídeo?