viernes, 2 de septiembre de 2011

¿Cómo controlar a las masas eficazmente?

¿Me decís que queréis controlar a las masas y no sabéis cómo hacerlo?, ¿queréis manejar a vuestro antojo a una o dos personas que normalmente no os harían caso? estas preguntas y muchas más tienen una solución tremendamente fácil. Muchos intentan controlarnos a través de los medios, controlando lo que vemos, lo que oímos, lo que creemos, etc, pero no se dan cuenta de que así no van a llegar a ningún lado.
¿Cuál será la solución para poder controlar a base de bien?

Solución: Caramelos Pez para adultos.
Caramelos Pez aún para niños

Cuando los niños se ponen histéricos y no hay quien los soporte, se recurre al método infalible de los caramelos pez, o los huevos kinder. Sea lo que sea, cosas con cosas dentro, parece que a los niños se les controlo así. Cuando son bebés se utilizan sonajeros (cosas con cosas dentro). Pero cuando son adultos ese tipo de objetos no sirven, salvo a Antonio Machín que le controlan unas maracas (porque son cosas con cosas dentro).
Entonces surge la pregunta ¿qué hacer entonces para tener controlados a los adultos, con la excepción de A. Machín?, ¿como podemos hacer para adultos esos caramelos infantiles?, ¿es que digievolucionan?. 
Tranquilos que viene ya la respuesta. Es muy sencillo. Cojan personas reales, que no sirvan y se les corta casi toda la cabeza (pero ¡ojo! ha de ser casi, si no no funciona) y después rellénenlos con cosas de adultos: dinero, iphones, etc. ¡Los adultos serán incapaces de resistirse ante tales caramelos pez evolucionados!

Sé que esta idea puede parecer muy loca, pero la Universidad de Columbia ha sacado prototipos que pronto estarán a la venta en el mercado. Dos ejemplos de los cien que ya se están estudiando.

Nick casi decapitado de Harry Potter.

Benicio del Toro en Sin City.
La escena de la película es un poco salvaje, para verla + 18 click aqui


¡Se autorrellenan solos! Si estos dos ejemplos no os valen, la otra opción es intentar robarle las maracas a A. Machín o mirar al Hipnosapo un ratito.

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